Responsables de la prevención y planificación de emergencias en entornos urbanos de América Latina se reúnen en el Centro de Formación de la Antigua

Responsables de la prevención y planificación de emergencias en entornos urbanos de América Latina se reúnen en el Centro de Formación de la Antigua

La pobreza, la desigualdad, la urbanización rápida y no planificada, la utilización no sostenible de recursos naturales y el cambio climático aumentan el riesgo de desastres en entornos urbanos.

28/06/2019

Centro de Formación de La Antigua
​​En el marco del Plan de Transferencia, Intercambio y Gestión de Conocimiento para el Desarrollo de la Cooperación Española en América Latina y el Caribe (Intercoonecta) y La Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio de Interior de España, a través de la Escuela Nacional de Protección Civil, y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) organizaron la segunda edición de la actividad formativa: «Ciudades en riesgo frente a ciudades resiliente en el horizonte del cambio climático», que se desarrolló en el Centro de Formación de la Cooperación Española de Antigua, Guatemala, del 17 al 21 de junio de 2019.

Este curso forma parte de la apuesta estratégica de ambas instituciones para llevar a cabo una cooperación intensiva en el fortalecimiento de capacidades institucionales mediante la transferencia y el intercambio de conocimiento. De esta forma, el Plan Intercoonecta tiene como objetivo general contribuir a la generación de capacidades en Instituciones y actores sociales involucrados en el desarrollo humano de la región, y con capacidad de desarrollar e implementar políticas públicas encaminadas a conseguir una mayor cohesión social.

La actividad se enmarca en la programación denominada «Programa de formación para la mejora de los sistemas de prevención, planificación y respuesta en la gestión del riesgo de desastres en América Latina y el Caribe», el objetivo general es dar respuesta a los países a través del intercambio de conocimiento y herramientas para la consecución de mejoras en sus sistemas de gestión de riesgos.

La primera edición del curso se llevó a cabo en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias, Colombia en marzo de 2017, y en abril de 2019, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (DGPCE) realizó en el CF de Antigua el curso: «Análisis de desastres naturales y medidas para su mitigación», que también forma parte de la programación y que se enfocó en fortalecer las estrategias de la Gestión de Reducción de Riesgo de Desastres (GRdD).

En esta oportunidad, el objetivo principal de formación se enfocó en conocer y analizar las bases de lo que debería ser la estrategia para la reducción del riesgo de desastres (RRD) y aumento de la resiliencia en entornos urbanos con la perspectiva del cambio climático a través de las siguientes acciones:

Mejorar el conocimiento del riesgo de desastres en entornos urbanos a partir del análisis de los diferentes factores que lo componen haciendo hincapié, no solo en las amenazas, sino también en los factores de vulnerabilidad y exposición
Conocer, desde una concepción integral, las medidas reductoras o mitigadoras del riesgo de desastres en entornos urbanos, obteniendo un catálogo de buenas prácticas a partir del análisis de experiencias reales.

Analizar el impacto de diferentes amenazas subyacentes que aumentan el riesgo de desastres en entornos urbanos como el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, la urbanización rápida y no planificada, la utilización no sostenible de recursos naturales, entre otros.

Hacer énfasis en el cambio climático como uno de los factores que impulsan el riesgo de desastres.

Profundizar, a partir del estudio de experiencias concretas, en el análisis de políticas públicas y de buenas prácticas para la RRD en entornos urbanos y de construcción de ciudades resilientes, incluyendo el conocimiento de las medidas adecuadas para mejorar la capacidad de recuperación post-desastre.

Conocer las estrategias de reducción de riesgos de desastres adoptadas por los diferentes Estados, haciendo énfasis en lo referente a la RRD en entornos urbanos.

Conocer los aspectos esenciales necesarios para la construcción de ciudades resilientes.

La actividad fue dirigida a responsables de gestión de riesgos de desastres en organismos e instituciones públicas, a personal técnico especializado en prevención y/o planificación de emergencias y gestión de riesgos en entornos urbanos, y formadores en la materia.

En esta segunda edición contó con la participación 27 profesionales procedentes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y República Dominicana de varias instituciones encargadas de la gestión de riesgos, mancomunidades, municipios, Universidades y diversos Ministerios.

Las charlas fueron impartidas por instituciones responsables en la materia de planificación territorial y gestión de riesgos en el entorno de Guatemala (SEGEPLAN, CONRED), representantes de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente de Guatemala, un experto en intervención psicológica en emergencias y resiliencia social procedente del ámbito universitario y un técnico especialista del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) de Guatemala y profesores pertenecientes a instituciones internacionales relevantes en la gestión de riesgos (PNUD, UNISDR).
Como parte de la puesta en común entre los profesionales que participaron en el curso, se definieron las siguientes conclusiones:
1. Mejorar la compresión de riesgo de desastres a través de la transparencia y accesibilidad a la información

Respecto a las principales acciones o medidas que se deben lleva a cabo para mejorar la comprensión del riesgo de desastres, destacan la mejora en el conocimiento de los escenarios de riesgo, así como una mayor trasparencia y accesibilidad a la información relativa a la Gestión de Riesgos de Desastres (GRD), no solo por parte de las instituciones encargadas de este trabajo, si no por parte de la sociedad. Por lo que es necesario fomentar el intercambio de conocimiento entre los entes científicos de los territorios (Universidades, Centros de Investigación, entre otros.), tomadores de decisiones y las comunidades que los habitan, con el fin de mejorar el conocimiento de los riesgos que afectan a los territorios, adaptando el lenguaje para la comprensión de todos los actores implicados.

En este sentido, se muestra la necesidad de promover programas de formación y de intercambio de experiencias con el fin de fortalecer las capacidades de los equipos técnicos encargados de la gestión de riesgos y de los procesos de adaptación al cambio climático, diseñar programas colaborativos con las comunidades: haciéndoles partícipes de las dinámicas territoriales, promoviendo el conocimiento sobre GRD entre las comunidades afectadas, prestando especial atención a los grupos vulnerables y establecer un plan dinámico de capacitación dirigido a las alcaldías y a los tomadores de decisiones locales.

Poner especial atención en el desarrollo e implantación de nuevas tecnologías para la GRD, revisión y avance en la cartografía de riesgos y una mayor inclusión de los medios de comunicación y las redes sociales en la identificación, comprensión y difusión del conocimiento del riesgo.

Por lo que resulta fundamental la integración transversal de la GRD en las diferentes políticas públicas, estableciendo un marco institucional apropiado para mejorar la integración y repercusión social de la GRD en los territorios, e involucrar al sector privado en la GRD.

2. Reducir la vulnerabilidad física con planes de ordenación territorial

En cuanto a las acciones a tomar para reducir la vulnerabilidad física, destaca la mejora en los planes de ordenación territorial, basados en estudios de riesgo adecuados y debidamente oficializados, la revisión de los códigos constructivos adecuados y sostenibles de acuerdo a la GRD, la actualización de la normativa de cada país a las orientaciones establecidas en los marcos y tratados internacionales y la supervisión de cumplimiento de esta normativa, incluyendo el establecimiento y ejecución de mecanismos sancionadores para casos de incumplimiento.

Se hizo hincapié en la necesidad de fomentar viviendas dignas y el acceso a los servicios básicos por parte de toda la población. En este sentido, se puso sobre la mesa el acuciante problema de los asentamientos irregulares, estableciéndose como medida prioritaria un análisis individualizado de los mismos, con propuesta e implantación de soluciones específicas, evitando en la medida de lo posible, la proliferación de estos espacios y mejorando o reubicando, siempre que fuera posible, los existentes.

3. Reducir la vulnerabilidad social con acciones que mejoren la posición socioeconómica, cultural y educativo de la población

En cuanto a las acciones para reducir la vulnerabilidad social, destacaron el aumento de la inversión social, la promoción de empleo y la mejora de las condiciones laborales, así como participación de la población en proyectos de inversión de desarrollo local. Es importante fomentar dentro de las comunidades programas y proyectos donde se desarrollen medios de vida que eleven la media de su posición socio-económica y renta per cápita, implementar programas para asegurar la continuidad de negocios en situaciones de desastre y post-desastre (fomento de la micro y mediana empresa, programas de innovación y emprendimiento, etc), crear y consolidar mecanismos fin​ancieros de preparación y respuesta ante situaciones de desastre y fomentar las políticas de seguro y reaseguro entre la población expuesta a las diferentes amenazas, que repercute positivamente en la recuperación post-desastre.

En cuanto a los aspectos culturales, motivacionales y actitudinales que contribuyen a disminuir la vulnerabilidad social, se destacó la elaboración de programas específicos de cultura preventiva, la transferencia ancestral del conocimiento y la manifestación cultural y artística para el desarrollo de las comunidades y programas de protección de patrimonio cultural ante situaciones de desastre. Bajo el principio de «lo que se liga emocionalmente trasciende» se puede propiciar un cambio actitudinal ante los riesgos con campañas de sensibilización.

El fortalecimiento de las capacidades humanas individuales y colectivas ante situaciones de desastre y el empoderamiento de las comunidades, son los aspectos clave. Así mismo, no se debe olvidar la incorporación a la GRD de la igualdad de género y la atención especial a los grupos vulnerables.

La solidaridad, el voluntariado y la cooperación vecinal, está demostrado que reduce la vulnerabilidad de una comunidad ante los desastres.

En cuanto a los aspectos educacionales, se debería impulsar la inclusión de la GRD en el currículo educativo de forma transversal en los diferentes niveles educativos y académicos, lo que implicará el establecimiento de políticas de estado que fomenten esta inclusión, así como el diseño de acciones educativas no regladas para los diferentes sectores de la sociedad, comunitario, empresarial, etc. y el diseño e implementación de programas lúdico-educativos para mejorar la cultura preventiva.

4. Informar e implementar los aspectos esenciales para lograr ciudades resilientes

Como conclusiones finales, y como eje de trabajo fundamental para el aumento de la resiliencia en las ciudades, se debe dar a conocer e implementar en todos los municipios y comunidades en riesgo lo siguiente:

Los diez aspectos esenciales para lograr ciudades resilientes de la «Campaña Mundial Desarrollando Ciudades Resilientes» (UNISDR).
Informar sobre la aplicación de indicadores para medir la consecución de los objetivos planteados, empoderando a las comunidades.
Creación de marcos legales para la implementación y financiación de medidas encaminadas a mejorar la resiliencia en los entornos urbanos, en definitiva,
Incorporar en las políticas públicas la temática de GRD, contemplada en los marcos y acuerdos internacionales (Marco de Sendai, Estrategia Internacional para la Reducción de Riesgo de Desastres, etc.).
Así mismo, se hace imprescindible incluir la Gestión de Riesgo de Desastre como eje Transversal en los Planes de Desarrollo y de Ordenamiento Territorial y establecer sinergias prácticas en el ámbito local entre los principios del Marco de Sendai y los Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS-Agenda 2030).

Detalles de la programación del curso